México acumula 14 presidentes municipales asesinados desde el inicio de la actual administración federal, en octubre de 2024. El caso más reciente fue el de Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac, Morelos, quien fue atacado dentro del propio Ayuntamiento, un hecho que volvió a encender las alertas sobre la seguridad de quienes encabezan los gobiernos locales.

La investigación dio un nuevo giro este 28 de julio con la detención de Marisol Romero, esposa del alcalde y directora del DIF municipal, así como del secretario de Seguridad Pública de Temoac. Ambos serán presentados ante un juez; sin embargo, las autoridades no han confirmado que estén directamente implicados en el homicidio.

Especialistas advierten que los municipios se han convertido en objetivos estratégicos para los grupos criminales, debido al control que ejercen sobre policías, información territorial, presupuestos y contratos públicos. Oaxaca y Michoacán concentran varios de los asesinatos registrados, mientras el avance del proceso electoral de 2027 podría incrementar la presión sobre funcionarios y aspirantes.

Desde la oposición, el senador panista Mario Vázquez ha señalado que la Federación debe brindar mayor protección y recursos a las administraciones municipales. El legislador sostuvo que los ayuntamientos enfrentan al crimen con corporaciones reducidas, presupuestos limitados y pocas capacidades para responder a organizaciones de alcance regional o nacional.