Una intensa ola de calor continúa extendiéndose por gran parte de México este 24 de abril, impulsada por un sistema de alta presión que limita la formación de nubes y favorece la acumulación de calor en superficie. Este fenómeno ha provocado temperaturas superiores a los 40 °C en diversas entidades del norte y sureste, mientras que en zonas urbanas la sensación térmica puede ser aún mayor.

El impacto no es uniforme: en ciudades densamente pobladas, el llamado efecto isla de calor incrementa varios grados la temperatura respecto a áreas rurales, debido a la concentración de concreto, asfalto y actividad humana. Esto convierte a las grandes urbes en puntos críticos durante episodios de calor extremo.

Las autoridades sanitarias han reforzado las recomendaciones preventivas, alertando sobre riesgos como golpes de calor, deshidratación y agravamiento de enfermedades crónicas. Hospitales y centros de salud han reportado un aumento en consultas relacionadas con altas temperaturas, especialmente en grupos vulnerables.

Especialistas advierten que estos eventos extremos están relacionados con tendencias del cambio climático, lo que obliga a replantear estrategias urbanas y ambientales. Desde la expansión de áreas verdes hasta el rediseño de infraestructura, el país enfrenta el reto de adaptarse a condiciones climáticas cada vez más intensas.