La zona arqueológica de Teotihuacán reabrió sus puertas este 22 de abril, luego del ataque armado ocurrido días atrás que dejó una persona fallecida y varios heridos, generando preocupación a nivel nacional e internacional. Autoridades federales y del Estado de México calificaron el hecho como aislado, aunque reconocieron la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad en este importante destino turístico, que recibe millones de visitantes cada año y mantiene una estrecha conexión con la actividad turística de la Ciudad de México.
De acuerdo con los primeros reportes, el agresor realizó detonaciones desde una zona elevada cercana a la Pirámide de la Luna, lo que provocó escenas de pánico entre turistas nacionales y extranjeros que se encontraban en el sitio. Elementos de seguridad actuaron de inmediato para controlar la situación, mientras cuerpos de emergencia atendían a los heridos. Este suceso ha abierto un debate sobre la vulnerabilidad de los espacios turísticos abiertos y la necesidad de implementar medidas preventivas más estrictas.
En respuesta, autoridades anunciaron el despliegue de operativos permanentes con presencia de la Guardia Nacional, así como la instalación de filtros de revisión y sistemas de videovigilancia en puntos estratégicos. Estas acciones buscan no solo garantizar la seguridad de los visitantes, sino también preservar la confianza en uno de los destinos culturales más emblemáticos del país, especialmente en un contexto de alta expectativa turística por eventos internacionales próximos.
A pesar del impacto del incidente, la reapertura de Teotihuacán refleja un esfuerzo por reactivar la actividad turística sin perder de vista la seguridad. El Instituto Nacional de Antropología e Historia mantiene vigilancia constante en el sitio y ha restringido temporalmente algunas áreas mientras continúan las investigaciones. La prioridad, señalaron autoridades, es ofrecer condiciones seguras que permitan a visitantes nacionales y extranjeros disfrutar del patrimonio cultural de México.
